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Cuentos
y cuenteros....

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20/09/2007.
LOS CUENTOS INFANTILES
¡Que cosa linda!, ¿No?, La Bella Durmiente, La Caperucita Roja, La
Cenicienta, La Blanca Nieves y los 7 enanitos…
Parece mentira, pero generaciones y generaciones de personas han
escuchado los mismos cuentitos infantiles clásicos.
Con ellos hemos sido entretenidos y hemos aprendido. Desarrollamos
nuestra imaginación y cultivamos nuestra memoria. ¡Y sí!, porque vos
leías el cuentito, o había alguien que te lo leía, y después te lo
aprendías de memoria para contárselo a tus sobrinos o a tus hijos…
¡Mirá vos!, ¡Que interesante! Hemos creado dinastías de cuenteros…
¡Bueee…! La verdad es que cuenteros es lo que no nos falta en éste
país, ¡Que es increíble, además!, porque es donde hay arroyos y
puertos secos, cerros chatos, ¡Y hasta presos en libertad! Y además
justicia y democracia nunca se juntan…(las calles) digo, ¿No?
Dicen que nuestro país es un poema… ¡A nadie la falta un verso!
¡Mirá que desde el popular Jaimito hasta…! ¡Y bueno…, hasta uno
mismo! Si dicen que un día, ¡Hasta el mismísimo presidente Vázquez!
le dijo a Jaimito:
-¿Así que vos sos el de los cuentos?
Y el muy guacho de Jaimito, va y le dice:
¡No, Sr. Presidente! Yo soy el de los chistes, ¡El de los cuentos es
usted…!
Una saga contada, escuchada y repetida por prácticamente todas las
personas, son los cuentitos infantiles. Con ellos, entretenemos,
educamos y cultivamos la imaginación de nuestros niños…
Pero, ¡digo yo!, ¡Y no es que quiera pincharles el globo! a tantas y
tantas generaciones de ésas personas que contaron y escucharon cuentos…¡Nooo!
¡Jamás osaría tal malvada fechoría…!
Pero, ¿Vos escuchaste con atención las cosas que le contamos a
nuestros pibes?
¡Y, sí!, ¡Fijate! En Caperucita Roja, ¡Y no es que sea un represor
"Histórico-lúdico-poético"!, pero estamos hablando de una
gurisa que es loca de desobediente, que apenas tiene la oportunidad,
¡Zas! Va y desobedece a los viejos, haciendo todo lo que le dijeron que
no
hiciera. ¡Además!, no es por criticar, ¿Viste?, pero, ¡Hay que
joderse con los viejos de la Caperucita!, ¿No? ¡Cómo vas a dejar que
una gurisa tan chica, ande sola por los bosques cargando una cesta llena
de pastelitos para la abuelita… ¡Que además por lo que se ve, vive
allá por la loma del pedo! De tan lejos que es.
¿Y si cuando la gurisa llega la vieja hubiera salido? ¡Eh! ¿Qué
hacemos? ¡Eh!
¡Yo que sé!, por ahí la vieja salió a cobrar el "Ingreso
ciudadano", ¡digo!, porque viviendo en el medio de un monte, lejos
de todo, debe ser medio bastante indigente la geronta, ¿No?
O a cobrar la jubilación, ¿Ves?, ¡Ahí está! ¿Y si la nona se fue
al centro a cobrar la jubilación? Vos sabés que los viejos cuando van
a cobrar la jubilación se van de jodita por ahí, porque después por
un mes entero, ¡No ven un mango! Quién te dice que la santa viejita no
aprovechó y se tiró una canita al aire y se fue a alguna casa de
stripers masculinos, tipo " Subterráneo Magallanes" ¡Eh!
¡Porque hay que pensarlo todo esto! Che, estamos tratando con la salud
física y mental de las futuras generaciones, ¿O miento yo?
Por otro lado, ¡Mirá los ejemplos que les estamos dando a los nenes!:
Una gurisa terrible de desobediente; un animal feroz que se come a una
octogenaria; un leñador golpeador, que de un hachazo parte en dos al
lobo y le saca a la abuelita de adentro. ¡Diga que el lobo parece que
era un angurriento bárbaro! y se la comió entera a la abuelita, ¡Que
sino!, habría que haberle agregado una costurera al cuento, para que
armara y cosiera de vuelta a la abuelita toda masticada…
¡Esto es serio!, ¡Che!, porque si no, le tendrían que haber puesto un
personaje más al cuento, ¡Que no sabemos cuánto más les podría
haber costado!, ¿Y si el presupuesto no hubiera dado? Por ahí el
sindicato de los personajes de cuentos no dejaba que se hiciera el
cuento, ¿Y que pasaba?, ¡eh! Ahí quizás, ¡Tal vez, no sé! Nos
quedábamos sin una joyita universal de la literatura infantil… Media
violenta y bastante inconveniente para los chicos y para todos aquellos
que leen entre líneas, ¿Viste?, ¡Pero bueno!, por ahí no la
hubiéramos tenido ¿No?
Por eso, vuelvo a lo del principio, ¿No?, ¡Digo!, ¿No es medio
violento para contárselo a los gurises esto?
¿Y la Bella
Durmiente entonces?. La princesita se pincha un dedo en el día de su
cumpleaños de 15, y ahí, se duerme por cien años, hasta que viene un
príncipe, ¡Vaya a saber uno de dónde!, le da un beso, la piba se
despierta y se casa con él. ¡Fin de la historia!
Porque en los cuentos es así, ¿Viste?
Aparecen los príncipes, ¿Quién sabe de donde? y se adueñan de la
escena, ¡así nomás!, sin mostrar documentos o alguna credencial que
los habilite como tales, ¿Verdad?
Por ahí, el tipo no es un príncipe nada y…¡Pronto!, le estamos
agregando un elemento trucho más a los cuentitos de los niños, ¡Como
si tuvieran pocos elementos truchos los cuentitos ésos!, como lo
estamos demostrando fehacientemente en ésta crónica seria,
desinteresada y bien documentada. ¡Pse, faltaba más!
¡Che, cuidemos la moral!. ¡Fijate!, que la tipa se duerme por ¡Cien
años!, viene un príncipe (O por lo menos dice él que es un príncipe,
¿Quién lo puede saber?) que ella nunca había visto en su vida, le da
un chupón, ¿Y la tipa?, ¡Nada! ¡Como si tal cosa! Normal, ¿Viste?
Además medio rarito el pibe éste, ¿No?, ¡Porque fijate!, venir a ver
a una mina, que tiene 115 años y darle tremendo chupón para
despertarla, ¡Vamos! ¡Que no es de todos los días!
Además como dice un grafitti que anda por ahí por las paredes de la
ciudad:
"¿Y si la bella Durmiente hubiera sido fea?"
¡Bo!, ¡Imaginate! ¿Qué joda, no?
La historia se dio porque la mina era re-linda, ( según cuentan ¿No?)
Pero… ¿Si no hubiera sido así? ¡Ahhh! ¿Te imaginás?, el pobre
pelotudo del príncipe hubiera tenido que darle un beso en el pico a una
mina de 115 años…¡Y fea, todavía!
Por ahí, el tipo no se animaba a prenderle cartucho y la historia se
iba al carajo. ¡Porque no es pa´ todos la bota ´e potro!
Yo no quiero hablar de la moral de la princesita, ¡Dios me libre y me
guarde!, pero viene un tipo al que nunca vio, le da un tremendo chupón,
¡Que hasta la despierta de 100 años de sueño! y la mina no solamente
no tiene el pudor de por lo menos hacerse un poco la difícil, digo
¿no?, si no que enseguida, se casa con él.
¡Che!, cualquiera podría suponer que la moraleja del tierno cuentito
infantil tiene dos opciones. A y B.
Opción A: Que el guacho éste, el príncipe, da unos chupones de
novela, ¡Que ni la Madre Teresa de Calcuta sería capaz de resistir!
Opción B: Que la princesita, ¡Era un putón patrio, por lo menos…!
Ya en Blancanieves, la cosa también se complica. Una terible mina,
(¡Porque dicen que era un tremendo minón la Blancanieves!), que se va
a vivir en, ¡Vaya a saber uno!, que lugar perdido dentro de unos
bosques, que ni nombre tenían, y todavía en compañía de 7 enanos.
¡Che! serán enanitos, pero tienen sus necesidades biológicas los
guachitos, ¿Viste?, ¡Y ya sabés lo que dicen de los petisos!, ¿No?
Otra cosa que te llama la atención, es que después de laburar como
enanos… (¡En fin…!) 12 horas en las minas, los fenómenos éstos,
salen con el pico al hombro cantando y bailando…
¿Qué carajo de substancia psicotrófica tomaran, digo yo?
¿No ves?, Ésta mina se fue a vivir con unos drogadictos, ¡Raros y
farmaco-dependientes!
No es revisionismo feroz, ¿Viste?, Pero, ¿Nadie se ha fijado en éstas
cosas?, y las repetimos como perfectos y genuflexos idiotas, sin
pensarlo. Y lo hacemos generación tras generación, ¡Che!
¿Viste?, No es revisionismo frío y obtuso, es un poquito de
observación aguda de los acontecimientos
"histórico-lúdicos-poéticos" de la cuentología
Internacional transcontemporánea nomás.
¡Pah! Y la Cenicienta entonces. Acá tenemos el típico caso de una
gurisa a la que la madrastra la explotaba. De repente por ahí, aparece
un Hada Madrina (Esto pasa en los cuentos nomás, porque yo tengo una
madrina, que justamente se llama Hada y nunca me dio nada, la muy
amarreta) que era medio así, como medio comunistoide, ¿Viste?
¡Y, sí, claro! Vino a defender a los postergados, ¡Y le consiguió de
todo, a la loca! Te digo que si la historia hubiera sido ahora, le
hubiera conseguido el ingreso ciudadano y hasta la hubiera llevado a
trabajar en el proyecto de "Trabajo por Uruguay".
¡Una delirante la loca…!, ¡Bueno, las dos te digo…!
Porque,
¡Mirá!, Las minas, -y esto todos lo saben-, ¡Es vox populi te digo!,
le tienen miedo a los ratones. ¡Y no viene el Hada rayada ésta y le
hace los briosos corceles que tiran de la calabaza convertida en
carroza, con los ratones que había en la casa! Y que lógicamente la
mina les tendría pavor… ¡Que pirada la loca!, ¿No? Esta pinta, para
mí que lee mucho las cosas de Paulo Coelho, ¿Qué querés que te diga?
Otra, por si fuera poco toda esta locura, no va el Hada y le hace los
zapatitos de cristal… ¡Sabiendo que la gurisa ésta iba a andar a las
corridas, che! ¡Porque las Hadas lo saben todo!, ¿No me vas decir que
no, verdad?
Te digo más, es condición necesaria y suficiente para recibirte de
Hada Madrina, ¡Saber de pe, a pa! Toda y cualquier historia en la que
vas a participar. Así lo dice en el capítulo sexto, inciso 72, barra
21, numeral 4, el "Reglamento único General de Hadas Madrinas,
Elfos, Duendes, Gnomos, Brujas y criaturas místicas afines", en su
última versión revisada. ¡Y te digo que establece serias puniciones
caso no se respete! ¡Ha!, ¿O te creías que son como las leyes
nuestras?, Que vos hacés cualquier cosa, y después, coimeando, por
amistad o contactos políticos la cosa queda así nomás… ¡No!
Bueno, como te decía antes de ésta pequeña digresión, ¿Vos te
imaginás a la Cenicienta corriendo por las escalinatas del Palacio a
todo trapo con los zapatitos de cristal?, ¡Que, vamos! podrán ser de
lo más fashion, ¡Pero cómodos y prácticos! Decididamente, ¡No!
Además se te puede ver la mugre entre los dedos de las patas… Porque,
acomodada de un Hada Madrina o simple asistente a una terrible fiesta,
andando a las corridas, como andaba ésta piba, si te entra polvo, con
el sudor del pie, te enchastrás toda.
¡Bo!, ¿Te imaginás? La Cenicienta corriendo como una loca por las
escalinatas del palacio, ¡Que siempre en los cuentos son
interminables!, a eso de la 23:58 hs. para volver a la casa antes que se
le terminara el hechizo y volviera a caer en la real: Que era, una
minita a la que le había tocado el papel mas jodido en el cuento.
¡Seguro que a los famosos zapatitos los hacía mierda y se cortaba
todas las patas!
¡Te digo bo!,
¡Dos tremendas delirantes las dos che!… Bueno, tres si contamos al
Príncipe que parece que era medio fetichista, porque anduvo como loco
con el zapatito que había perdido la minita en el baile tratando de
encontrarla después…
¿Cómo es la gente, no? ¡Creemos que la sabemos toda!, hacemos estos
cuentitos, de generación en generación en incontables actos
irreflexivos y después nos andamos haciendo los moralistas y declaramos
con toda pompa: "¡En que manos estamos dejando a nuestros hijos…!"
¡Eso digo yo!, ¿En qué manos los estamos dejando si lo que los
deforma no es la televisión, sino los cuentitos infantiles que los
padres y los educadores les cuentan…
by Eddy

Fuente: RiveraCultural, suplemento
la Botica Mágica de Eddy.
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