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Ardiente
historia de Persia
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28/10/2007.
CRÓNICAS DESDE EL KARAJO -
Vol. XVII
Esta es una conmovedora historia, que a cualquiera le hubiera podido
pasar si hubiera vivido en el tiempo y lugar donde se sitúa la
narración que les contaré… ¡Y sí! ¡A CUALQUIERA MISMO, CHE!
Y, como dicen en las leyendas, que cuando son en Inglés empiezan
diciendo: " There are a long, long, long time ago…. O Si son en
Japonés lo hacen comenzando con la expresión: "Mukashi, mukashi,
O mukashi… Pero como ésta leyenda es de la antigua Persia (Hoy Irán)
y yo no tengo las más pálida idea de cómo comienzan ellos los relatos
de ésta especie, decidí contártela en español, así que esta
historia va a comenzar diciendo:
"Hace mucho, mucho, mucho tiempo atrás, en un pequeño reino de la
gran Persia, vivía un atormentado esclavo llamado ABDUL.
ABDUL, era uno de los tantos esclavos en el palacio del benemérito
sultán ALÍ HASSAN EL ALUD IBN MOACIR - "El favorito de
Alá"- quién reinaba sabia y justamente en el pequeño reino de
Magada Bassora.
La desdicha, tragedia, y pena que sufría el esclavo ABDUL, era debido a
un secreto, oscuro y prohibido deseo que se desató en su corazón y en
su mente: ¡El prohibidísimo deseo de besar y succionar los pechos de
su soberana la sultana NAZIRAH!
Noche y día, el tormento de tan oscuro deseo, consumía al pobre ABDUL.
Cierto día, no pudiendo soportar más su pena en soledad, la confió en
secreto a su amigo, el también esclavo AHMED.
El aludido, después de escuchar atentamente las cuitas de su amigo,
contestóle de ésta manera: Amigo ABDUL, las penas que te consumen,
solo se te quitarán cuando puedas saciar abundantemente tu sed de
ellas. ¡Y agregó también!, eres hombre afortunado, ya que Alá, ¡El
todopoderoso!, ha querido dirigirte a mí, que soy la persona que puedo
solucionar tus apremios todos. Ante el estupor y asombro del incrédulo
ABDUL, su amigo AHMED, prosiguió diciendo: Tengo yo la forma de
solucionar tus anhelos y a cambio de una moneda de oro, ¡Por Alá que
así lo haré!
Cayendo de rodillas ante su amigo, ABDUL exclamó: ¡Inch Alá, inch
Alá..!
Pasado el primitivo estupor, ambos amigos acordaron que AHMED, a cambio
de una moneda de oro, brindaría la solución a los desesperos de ABDUL.
Raudamente, cual brioso corcel galopando en las dunas, el esclavo AHMED
se dirigió a sus habitaciones. Tomó de dentro de un viejo arcón que
allí tenía, un raro frasco conteniendo un rosado elixir y encaminó
sus pasos hacia las habitaciones reales.
En un absoluto silencio, ¡Y con tal sigilo que haría parecer ruidosa
una sombra fugaz en una noche de luna llena!, dirigióse a la cama de la
sultana.
Eligió de entre las ropas que allí había - de las cuales la sultana
se había despojado antes de meterse a su lecho - un primoroso soutién
de encaje de seda. Del misterioso frasco con el rosado elixir, dejó
caer tres finas gotas en cada copa y tan sigilosamente como entró,
salió de allí dejando la prenda en el mismo lugar de donde la había
tomado.
Cuando el sol
de la mañana, y el IMÁN, ¡Quien desde el ALMOHACIN llamaba a los
fieles a la oración matinal!, despertaron al reino, la soberana vistió
sus ropas y se dedicó a sus reales tareas.
Inmediatamente después de vestir el soutién, comenzó a sentir un
escozor en sus pechos. Sobretodo en la punta de ellos. A medida que
pasaban los minutos, el escozor se transformaba en picazón, ¡Y ésta
en terrible picazón, desesperante, insoportable, agónica...!
Inmediatamente de enterado el sultán: ALÍ HASSAN EL ALUD IBN MOACIR -
"Gran visir de los deseos de Alá" - mandó llamar a todos los
galenos del reino...
Pero nada pudieron hacer, ¡Ni los más sabios ni los más doctos! ya
que las recetas, los ungüentos, y los remedios ofrecidos en nada
ayudaron a los sufrimientos de la sultana.
¡La soberana se revolcaba en su lecho en total agonía por la terrible
picazón en sus pechos!
No conforme con esto, fueron llamados los sabios, los augures, los
brujos y exorcistas del reino...
¡De nada sirvieron los conjuros, las oraciones y los exorcismos!
El sultán: ALÍ HASSAN EL ALUD IBN MOACIR - "El bienamado y ungido
por Alá" - estaba arrasado por su desesperación e impotencia.
¡Fue en ése exacto momento!, cuando el esclavo AHMED, le comentó al
soberano, ¡Así nomás, como al pasar!, que el esclavo ABDUL, tenía un
extraño poder que le permitía quitar con sus labios y su lengua
cualquier picazón, con solo aplicarlos sobre la parte afectada el
tiempo suficiente.
Inmediatamente le fue ordenado al esclavo ABDUL que fuese a las
habitaciones de su soberana, la sultana; aplicara sus labios y su lengua
sobre la picazón de ésta... ¡Y que no saliera de allí hasta no
aliviarla, so pena de decapitación si desobedecía!
El buen esclavo ABDUL, ¡Obedeció pronta y diligentemente la orden del
sultán!, ALÍ HASSAN EL ALUD IBN MOACIR - "El iluminado por
Alá" -
Era ya la alta madrugada, cuando el esclavo ABDUL, ¡Cansadísimo, pero
feliz y distendido...! - ¡Por haber cumplido con creces el mandato que
su Sultán le encomendó! - Salió de las habitaciones de la sultana
NAZIRAH.
La cual se quedó dormida en un éxtasis de placer… ¡Al verse libre
de la tal comezón!!!
Al llegar a sus aposentos, estaba esperándolo, su amigo, el sabio
esclavo AHMED, para recibir su bien merecida moneda de oro.
Pero ya sea que ensoberbecido por haber logrado su cometido, ya sea por
arrogancia, o por tacañería, el esclavo ABDUL no quiso pagar la deuda
para con su amigo.
Ante las insistencias de AHMED y queriendo terminar de una vez con el
asunto, díjole: ¡No te pagaré, y tampoco podrás acusarme con el
sultán por ésta felonía, ya que siendo su coautor, ¡También tu
cabeza sería cortada junto con la mía!- díjole con sarcasmo el
ensoberbecido ABDUL-.
AHMED, lo miró larga y fija y profundamente… ¡Pero en su sabiduría
nada dijo y se retiró!
Fue a su habitación, buscó en el viejo arcón que allí tenía y
volvió a sacar el misterioso frasco con el rosado elixir. Pero ésta
vez, dirigióse rápida y silenciosamente a las habitaciones del
sultán, donde vertió todo el contenido del rosado elixir, ¡En la
parte delantera de los calzoncillos del soberano...!
...tal es la leyenda...
adaptación: by
Eddy
Fuente: Rivera Cultural, suplemento La
Botica Magica de Eddy.
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