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Olientales,
la patlia o la tumba...

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29/01/2009.
¡Los quince minutos de fama…!
Viste que a los seres humanos, unos más (como a uno) y otros menos
(como a los demás…¡supongo!!!) les gustan esos: "Quince minutos
de fama" al cual, según el dicho popular todos tenemos derecho.
Y, bueno, me pasó cuando estuve en Japón. En los tiempos en que anduve
por aquél lejano y diferente archipiélago, los extranjeros, o
"cara pálida", como de hecho éramos por allá, no pasábamos
de muy pocos, por lo que atraíamos la atención de los lugareños con
intensidad, ¡Con muchísima curiosidad, diríamos…!
¡Al principio taba todo bien!, es decir, ¿A quién no le gusta ser un
tipo diferente que despierta la curiosidad y atrae la atención de todo
el mundo? . . .
¿¿¿¿Cómo que a nadie???? ¡No me van a decir que solo a mí me
gustaba ser un bicho diferente que llamaba la atención de todos!!!
¡¡¡Nooo!!! No les creo!!! . . . ¿En serio??? Andaaaa!!!!
¡Che no jodan!, con seguridad a alguno le debe de haber gustado ser el
centro de atención . . . ¿no?
¡Bueno!, aunque haya sido yo solo , la cosa es que a mi me gustaba!!
¡Y sí!, ¿Viste? Vos ibas por la calle y la gente te miraba, se daban
vuelta para verte mejor, cuchicheaban. . . ( Pah! Creo que tienen
razón, ¡Vaya uno a saber lo que cuchicheaban de uno estos tipos! Y uno
tan campante, ¿vió?, ¡Que boludo! ¿no?)
¡Ta!, pero el asunto de ser diferente y llamar la atención, a uno, en
primera instancia le gustaba ¿vió?
¡Claro!, pero es como todo, ¿viste? Llega un momento en que el
protagonismo y el "estrellato" a uno lo … ¿cómo podríamos
decirlo sin herir susceptibilidades? ¡Ahí tá! Lo paspaba, ¿vió? Se
las llenaba . . . , se las rompía . . ., se las hinchaba!!!
Porque a mi me pasó, ¿saben? Al principio, era lindo, divertido y
diferente ser visto como una "raridad" pero llegó un momento
que ya la cosa te paspaba!!!
La gente te miraba en la calle como si vinieras con los mocos colgando,
¡Y esos verdes y largos, bien asquerosos!!! ¿Viste? ¡Y sí!, porque
de la forma en que te miraban y de la insistente manera que lo hacían
no era para menos!!!
Yo le decía a mi señora, ¡Che, les voy a preguntar si tengo la cara
verde que me miran tanto! Y mi mujer, descendiente de japoneses al fin,
tenía un terror al escandalete, me decía: ¡No seas bobo! ¡Sí!, le
decía yo con toda la seriedad en la que me ponía la tal situación,
¡Y se lo voy a decir en japonés!! " ¿Sumimasén, nani anata
mieru, watashi cao aoi arimasuka?" lo que un bastante buen japonés
coloquial quiere venir a decir: "¿Disculpe, que me mira, tengo la
cara verde?"
¡Ahí!, mi pobre mujer, dejaba aflorar toda su japonidad ( si es que
existe el término, y sino lo acabo de inventar pa`que exista de acá en
más!!!!) y me decía -creo que olvidándose de que antes de ser
japonesa, era mi mujer- ¡Si vos decís eso, yo me voy lejos y te dejo
solo en la calle!!! ¡Y lo hacía la muy guacha!!!
Yo, no sé si por despecho, por malvado mismo que es uno o porque la
situación realmente lo requería, cambié de técnica. ¡Y sí!
Cambié, entonces cuando me miraban tan insistente, insolente y
descaradamente en la calle, sobre todo las viejas, que eran las peores,
solo atinaba a:
Con un aire, "para allá" de inocente y totalmente exento de
maldad, me iba metiendo un dedo en la nariz, y me la hurgaba como con
pasión y con cierta sensualidad morbosa. Esto, horrorizaba en dosis
"In crescendo" a mis víctimas. Pero el momento álgido, ¡el
clímax de la cosa, podríamos decir!, era cuando después de regodearme
por un buen rato en la observación del horror creciente con el que mis
"escrutador/as" me miraban, yo, con el mismo desparpajo,
displicencia y despreocupación con la que me "hurgueteaba",
sacaba el dedo y me lo metía en la boca, ¡haciendo que me lo chupaba!
Como se imaginarán, esto era el acabóse, ahí, los "voyeurs de
extrangeros" terminaban de horrorizarse y salían despavoridos,
pensando quién sabe que cosas de mi . . . ¡Si! ¡Pensando vaya uno a
saber que cosas de mí! Pero, por lo menos me daban la oportunidad de
vengarme del hecho de que me hicieran sentir poco menos que como un
bicho de siete cabezas!! Y por el solo hecho de ser diferente que ellos
en el fenotipo!!!
¡Che!, te digo que era una cosa nunca vista!!!
Una cierta vez, Fusako, una conocida japonesa, que trabajaba en el
"Karaoke" de la tía de mi esposa, me preguntó por la
próxima vez en que iría a visitarlas, porque quería traer a un
conocido que nunca había visto a un extranjero, para que me viera!
¡Pero carajo!, ¡que cosa che!, sólo faltaba que por la calle me
tiraran "manises" como a los bichos en el zoológico!!!
Vieron que nosotros decimos que los Japoneses, ¡bueno, que los
orientales en general son todos iguales! ¿Qué les parece si les digo
que ellos dicen lo mismo, ¡EXACTAMENTE LO MISMO! De nosotros?
¡Sí, loco! Podés creer que ellos dicen que nosotros, caucásicos,
occidentales y cristianos (aunque no todos, porque yo en la última
definición no participo . . .) somos toditos iguales!!!!
¿Que rostro que tienen, no? ¡Nosotros iguales todos!!!
¡Ah!, ¿viste eso que los blancos decimos de que los negros
"Jieden"?, en fin, que tienen "hedor", ta! Podés
creer que ellos, los amarillos, lo dicen de nosotros los blancos?
¡Sí, bo!, tal como lo oís!!!, los amarillos dicen que los blancos
"Jedemos", que tenemos "NIOI", "olor" como
lo llaman ellos!!!
¡Mirá bo! Ahora resulta que los Japos, son unos malditos
discriminadores . . . ¡Como nosotros!
. . . ¡que cosa!, ¿no? . . . ¡tal vez no seamos tan diferentes de
ellos como creemos!
. . . ¡¡¡Puahjjjj!!!! ¡ Dios nos libre y guarde!!!!
By
Eddy...

Fuente: Rivera Cultural,
columna Un Oriental entre orientales.
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