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Nosotros
y Horarios
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29/04/2009.

Nosotros y los horarios
¡No hay caso!, cuando uno es Uruguayo, las cosas que le llaman la
atención del mundo "Evolucionado, rico y organizado" son, en
el mejor de los casos, cosas que demuestran, lo "criminalmente
delincuentes" que somos en la organización y llevado a cabo de
ciertos emprendimientos simples y cotidianos. ¡Claro, 1no de todo!!!,
no vayan a pensar que estoy desmereciendo todo lo que hacemos en nuestro
hermoso y amado país, hablo solamente del "¡Nueve, coma, nueve,
nueve, nueve, nueve, nueve, nueve, fracción decimal periódica
constante de cada 10 casos, nomás!!!"
¿Vos sabés lo que me llamó la atención y en grado superlativo en
Japón? : "Horarios", el respeto obsesivo, pragmático, total,
absoluto y fundamentalista por los horarios. Cualquiera de ellos.
Yo le preguntaba a mi esposa que era descendiente de los naturales del
país (país del Sol Naciente, sí señor!!! ) ¿Che, porque esa manía
de los chatos por los horarios raros? (porque a los japos, les decíamos
chatos, ¿viste?. Chatos de cara, chatos de culo, chatos de pensamiento
etc.)
¡Y sí!, ¿viste?, porque los horarios del tren, por ejemplo, decían
que llegaba uno a las 17:28 . . . ¡Che, que obsesivos con lo de los
horarios!, ¿no? ¡Cláro, eso me decía yo! ¡Porque no le ponen 17:30
y ta! Entonces un día, munido de mi reloj, la hora oficial y paradito
en el andén, en el punto marcado en el piso en donde se suponía que el
tren pararía y abriría la puerta , me puse a cronometrar . . .
¡Que lo parió!!!!, disculpen la expresión, ¡pero no hay otra!!! Que
lo parió!!! Cuando el reloj me marcó las 17:28 el tren terminó de
parar y abrió la puerta frente a la marca en donde estaba yo parado . .
.
Por supuesto, tuve que salir corriendo porque la avalancha de gente que
salió del tren casi me atropella. ¡Y sí! ¿vió? Esas marcas son
referencia de donde va a estar la puerta del tren cuando este pare, y no
para que ningún extranjero desconfiado y escéptico de las costumbres
del país se pare a confirmar nada . . . ¡Y mucho menos en el momento
en que llega el tren!!!
¿Vos te das cuenta? Acá puede pasar esto solo ocasionalmente, allá
pasa todos los días a todas las horas y con todos los horarios de todo
transporte!!!
Cuando vos vivís allá, al poco tiempo ( ¡y sí, a lo bueno uno se
acostumbra rápido!!!) te acostumbrás a esta obediencia y no dudás de
que el transporte llegará en hora siempre!!!
En los ómnibus urbanos, aveces, el chofer, que siempre va manejando
munido de su micrófono estilo: "manos libres", se dirije a
los pasajeros por el sistema de comunicación del bus pidiendo
disculpas, ¡que digo! Deshaciéndose en disculpas con los pasajeros
porque por problemas en el tránsito o cualquiera sea el motivo se está
demorando "Un minuto" en el recorrido estipulado. ¿Te das
cuenta? 1 minuto, cuando acá decís: "pah, bo! Son las 7 y cuarto
pero el ómnibus de las 7 todavía puede pasar!!!
Ahora, ¿Vos te imaginás lo que pensarán ellos cuando vienen acá y se
encuentran con esta conducta? ¡Y que además!, es una forma de ser y
actuar que aunque sabemos que está mal, se nos ha hecho carne. ¡Si! No
hay otra, loco!!!
Si los tipos no nos catalogan de entrada de: "delincuentes contra
el orden y la funcionalidad", es porque son, "para allá"
de benévolos, ¡mínimo!
¿Te imaginás lo que debe ser venir de un mundo ordenado, limpio y
pudiente y encontrarse con esta sarta de disparates que es nuestro
cotidiano? Pah! Y lo peor no es que sea así, sino que nosotros lo
encontremos natural
¡Porque vamos a dejarnos de joder! ¡No me digan que no lo encontramos
natural y bueno, porque sino fuera así, pondríamos el grito en el
cielo y haríamos algo para que cambie, ¿o no? . . .
Cierta vez, estando en una autopista esperando un ómnibus para ir a la
ciudad de Nagoya, ocurrió que el ómnibus ¡se demoró!
Oh, cielos, cáspita, demonios, caramba!!! ¡ y vaya uno a saber
cuántas expresiones más de sorpresa se nos ocurrieron en esos
fatídicos momentos!
¡El ómnibus se demoró!!! , Oh! impensable!!!, ¿Qué vamos a hacer
ahora?
Resulta que cuando entró en la parada otro ómnibus, mi esposa le
preguntó por el que estabamos esperando. El chofer nos explicó que
había habido un terrible accidente en la ruta y estaba todo trancado,
por lo que habían cambiado momentáneamente la ruta. Pidió mil
disculpas y se empezó a comunicar por el teléfono del ómnibus. Yo
supuse que se estaba comunicando con la empresa para ver cuándo venía
el otro bus. Mi esposa escuchaba la conversación del tipo, que por
supuesto era toda en japonés, entonces me dijo: ¡No, se está
comunicando con el otro ómnibus!
El chofer le decía al otro: ¿Dónde estás? Tenemos 2
"okiakusan"(honorables clientes) que viajan a Nagoya y
quedaron en la parada de Kambara (que era la ciudad donde vivíamos) Los
voy a llevar y te los alcanzo en la parada tal.
El tipo colgó el teléfono, nos explicó tal cual me había contado mi
esposa y mil excusas de por medio, nos pidió que subiéramos, nos
cobró y nos llevó.
¿Vos te imaginás si hubiera sido acá? El tipo no sabría a que hora
vendría el otro ómnibus, "ni ahí" se hubiera ofrecido para
averiguarnos nada y mucho menos llevarnos. Y seguramente si nos
quejábamos del servicio o de la compañía, nos hubiera dicho. "Si
no le gusta, viaje en tal o cual otra compañía, o vaya a pie".
Eso por no citar varios epítetos, símiles y adjetivos calificativos de
los que hubiera echado mano para explicarse con lujo de detalles de lo
que nos quería decir . . .
Tal cual nos había contado nuestro buen chofer, al llegar a la tal
parada antes mencionada, ya en la ruta un ómnibus se puso detrás de
otro y juntos entraron a la parada, deteniéndose en fila. Nuestro
conductor se bajó con nosotros, nos acompañó hasta el otro ómnibus y
le explicó todo al otro conductor y luego no sin pedir mil disculpas en
su nombre propio y el de la compañía se volvió a sus quehaceres. El
otro nos recibió también en un solo de disculpas y nos llevó a
destino, en tiempo y forma . . Ah! y a tiempo!!!!
Y después nos quejamos cuando por ese mundo que es ancho y ajeno . . .
¡Sobre todo ajeno!! Nos llaman indios, o sub desarrollados!!!
Imaginate que después de lo que te conté, cualquier hijo de país
desarrollado puede llegar a pensar que nosotros, acá en este rinconcito
del mundo, usamos el reloj para que no se nos queme la parte de arriba
de la muñeca con el sol . . .
¡Mínimo! ¿no?
by: Eddy

Fuente: Rivera Cultural,
suplemento Un Oriental entre Orientales...
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